


Este año en el ‘Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America’ apareció un estudio muy interesante que analiza la relación entre la edad y la felicidad. Al parecer, se determinó que la felicidad sigue una curva en forma de “U”, partiendo de en lo alto (en la niñez) y bajando a través con los años (entre los 20, 30 y 40) para volver a subir cuando la gente está en sus 50 y de ahí para arriba en una curva positiva en cuanto a la sensación de bienestar y felicidad. Al mismo tiempo la edad en que la gente se encuentra más enojada y estresada era alrededor de los 30 años de edad ¡Así que tengan cuidado con los treintones!
Por un lado estos resultados van de acuerdo con las Artes Boabom y no es una sorpresa. En un Boabom original las primeras etapas se desarrollaban en la niñez, con movimientos simples, suaves y fluidos, sin gran esfuerzo. El aumento de la potencia del movimiento se incremente a medida que se crece (y crece la tensión por la vida), y desde la perspectiva del Boabom, también crece la energía animal o capacidad natural. Si tuviéramos que dividir el Boabom en 10 etapas de enseñanza, los niños ocuparían los grados 1º y 2º, los adolescentes, los jóvenes y los adultos, del 3º al 7º, que cubre lo más fuerte y exigente de este Arte. De esta manera el Boabom trata de equilibrar el ciclo de energías de la vida de un ser humano, que crece en intensidad y sentimientos de conflicto con la edad.
Pero se podrán preguntar; ¿qué hay de las etapas 8º al 10º? Esto representa los grados más avanzados y a su vez la edad más avanzada, que es el momento en que el Arte evoluciona a lo suave, a lo sutil, al mismo tiempo, a ser un Arte más feliz. Finalmente, el objetivo no es ser dramáticamente atlético, sino hábilmente sabio. El Boabom vuelve, o evoluciona a una suavidad profunda, delicada, más precisa. El estudiante experto y mayor, comprende que si el Boabom se usa como un arte de defensa, no debe tener por meta impresionar a nadie, ni ser campeón de nada, sino ser un defensa limpia, fina, como un bisturí, sin gran espectáculo ni gran ornamento, pero completamente eficaz.
A su vez, si el alumno mayor usa el Boabom como una forma de equilibrar el cuerpo-mente, no tiene que ser fuerte, ni exagerado, o ser dramático en su desarrollo. El Arte debe ser como una hoja que cae de una rama, flotando suave, delicada y paciente. No se trata de saber más o saberlo todo, sino acerca de cómo utilizar bien lo que se sabe.
Tal vez estos pequeños detalles tiene sentido con la investigación; así si alguien comprende la sabiduría del Arte y la sabiduría de la Vida, pueda que finalmente descubra esa Gran Felicidad que todos buscamos.
