¡Un enérgico saludo a toda la comunidad y también a los futuros integrantes de la comunidad BOABOM!
Hoy me encuentro en un día propicio para escribir, con el clima apropiado, la mente despejada y con una experiencia que me gustaría compartir con ustedes.
¿Cuál es mi cumbre? Es una pregunta que me ha rondado hace algún tiempo. Algunos meses han pasado ya desde que subí por última vez a la montaña. Disfrutar del aire libre y los maravillosos paisajes que nos ofrece nuestro planeta ha sido una parte fundamental en mi existencia; No aguanto mucho en cerrado entre edificios.
Salir de la comodidad de nuestra casa es un real desafío. Partiendo por hacer la mochila, ¡Por qué siempre es más pesada que nosotros! ¿Será porque llevamos todo lo indispensable? O ¿lo que creemos indispensable? Luego está la partida, nos bajamos de la comodidad del auto, para poner pies en la tierra, ¡ups! Hay que caminar ¿cómo era eso? Aun no llevamos 2 horas de caminata y ya estamos pensando en un rico churrasco, una película en la cama, y por qué estamos ahí. Llegamos al lugar de acampar, armamos nuestro equipo y por fin un descanso, ponernos ropa cómoda y abrigada, sacarse la mochila es un real alivio y si tenemos suerte habrá leña para un fuego. ¡Fuego! Algo que no puede faltar, tiene un efecto revitalizador. Pero es solo el primer día, recién comienza el camino, ya al tercer día estamos cansados, hemos caminado muchos kilómetros, las heridas en los pies comienzan a doler cada vez más, los moretones en la espalda que nos recuerdan a cada paso el sobre peso de nuestra mochila, son parte del viaje. Pero algo nos mantiene fuertes, cumplir la meta, llegar a la cima. El tiempo es un factor variable, a veces mas, a veces menos, pero llega un minuto en que el camino se pone realmente cuesta arriba, cada paso es una hazaña, el oxigeno se hace más escaso. Debemos darle ánimo a nuestros compañeros y recibir el de ellos. ¡No podemos permitir que alguien se quede atrás!; ¡jamás! Sería un riesgo enorme, y por eso si decidimos hacer este viaje acompañado, escogemos bien a nuestr@s compañer@s. Sabemos que queda poco, miramos hacia arriba y lo que se veía en un principio interminable ya está mayormente recorrido.
Luego de mucho esfuerzo, vemos al fin el término de nuestro asenso; pero cuando estamos por llegar ¡qué desilusión! era una falsa cumbre, aun queda mucho camino. Esto sucede varias veces, ya estamos agotados, la cabeza casi explota, el frío cala los huesos, el hambre nos fatiga. En esos momentos es cuando nos preguntamos ¿en qué minuto se me ocurrió hacer esto? Vemos a lo lejos la cumbre, la razón de esta expedición, el motivo de tanto esfuerzo, tomamos un último aliento y seguimos adelante, ¡hasta el final!
Por fin, luego de ese último torpe paso, estamos parados en la cumbre, admirando la belleza del paisaje, el corazón agitado, no importa todo lo que sucedió, absolutamente valió la pena. Cada herida fue parte del proceso, cada momento que pensamos en abandonar hace que valoremos más esa experiencia, la sensación que experimentamos solo la conocen aquellos que han llegado a ese lugar. Respiramos hondo, un aire que no existe en otros lugares, cerramos los ojos y simplemente nuestros pensamientos quedan en un estado que aun no sé como describir. ¡Llegué y por mis propios medios! trabajé con el peso real de mi cuerpo, con las limitaciones que yo tengo… y las vencí. Ahora me conozco un poco mejor, se adonde puedo llegar y lo que soy capaz de logar. ¡Llegue a mi cumbre!
Comunidad:
Si bien esto sale de mis experiencias, es la forma en que yo lo vivo, lo viví y lo viviré. Muchos de ustedes no entenderán cual es la gracia de “ir a sufrir por las puras” y es completamente entendible. Pero si lo ven desde otro punto de vista, la vida es un viaje que tiene todos aquellos momentos que les relaté. Creo que la experiencia de realizar un viaje real, puede hacer que entiendan mejor lo que les quiero decir. Lo importante vivir el viaje-vida, disfrutarlo, comprender que habrá momentos buenos y malos, pero que al final… muy al final, habrá una cima. La vida es un camino largo y puede haber varias cumbres, pero debemos identificarlas. El vivir porque sí es muy fácil y nos llevará hacia “la voluntad del viento”, pero el saber donde quiero ir, como quiero ir y con quien quiero ir, es muy distinto. Tomen un momento de sus vidas para preguntarse ¿Qué quiero para mí?, ¿Dónde quiero llegar? Si van lento y su mochila pesa mucho es porque es muy grande, muy pesada, o mejor dicho, es porque dependen de muchas cosas, ¡para vivir se necesita poco! (Qué fácil decirlo ¿no?) Lo indispensable, recuerden que ustedes tendrán que cargar ese peso. Fíjense una meta, y cúmplanla, aún con sudor y lagrimas (de seguro será así jejeje) pero ya verán que valió la pena. A veces el modo de vida nos hace perder un poco el norte, tiende a convertirnos en uno más en función del sistema. Ustedes ya están un paso adelante pues el BOABOM despierta la mente. Los invito a vivir… ¡A VIVIR! y hacerlo de un modo consiente, y por sobre todo con uno o varios sentidos, que tengan un efecto positivo y constructivo en sus vidas y la de los demás, cada cual tendrá el suyo. Por último, los dejo con la siguiente pregunta: ¿Cuál es tu cumbre?
-Murray- (Boabom Sur)