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“El Arte de la Guerra”… y la disciplina, una historia y lección de vida

Hace algún tiempo y leyendo sobre algunos autores orientales era inevitable no toparme con Sun Tzu y su famosa obra “El Arte de la Guerra”. Sin duda es una obra fuerte y que de muchos puntos de vista uno puede estar en desacuerdo, es normal que la genialidad no sea comprendida en una primera impresión, sino en la medida en que la vida nos enseña a ver las cosas desde muchos puntos de vista. Me llamó mucho la atención la historia que adjunto sobre la biografía de Sun Tzu, la que me chocó por su crueldad y frialdad, pero con el tiempo, si se transciende de la historia textual y se lleva ésta a cómo se comportan los seres humanos y  la importancia de la disciplina firme desde un principio para el logro de cualquier meta, la historia toma un nuevo sentido, útil en todos los campos, en especial en el de las Artes Boabom.

La traducción es mía, disculpen cualquier error en comparación a la historia original.

Una gran energía para todos!

Asanaro

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Sobre la Disciplina (Extracto de la biografía de Sun Tzu Wu)

Sun Tzu Wu, nativo de la provincia de Ch’u  era famoso por su obra ‘El Arte de la Guerra’, la cual llegó a las manos del Ho Lu, Rey de Wu.

Ho Lu le dijo: “He leído con cuidado y detenidamente los 13 capítulos de tu libro, ¿es posible hacer una demostración de su teoría a mis soldados?”

Sun Tzu dijo: “Es posible”. Ho Lu preguntó con cierto tono de ironía: “¿Es posible que seas capaz de hacer esta prueba incluso en un ejército de mujeres?”. La respuesta fue de nuevo afirmativa. En acuerdo para hacer la prueba y para llevarla a cabo se hicieron llegar 180 damas del palacio. Sun Tzu, las dividió en dos compañías, y puso a dos de las concubinas favoritas del rey a la cabeza de cada compañía. A continuación les pidió que tomaran las lanzas en sus manos, y les habló así: “Supongo que ustedes saben la diferencia entre el frente y la espalda, la mano derecha y mano izquierda…”

Las damas le respondieron: “¡Sí!”.

Sun Tzu continuó: “Cuando yo diga: ¡Mirada al frente! hay que mirar al frente; cuando diga: ¡A la izquierda! hay que mirar hacia la mano izquierda. Cuando diga: ¡A la derecha!  hay que mirar hacia la mano derecha. Cuando diga: ¡Giro sobre sí! deben girar en redondo por la derecha hacia atrás.”

Una vez más las chicas asintieron. Estando las ordenes claras, pasó a ordenar las armas de batalla a fin de iniciar la práctica del ejercicio. Luego, el sonido de los tambores se inició y dio la primera orden: “¡Giro a la derecha!”. Pero las damas se echaron a reír. Sun Tzu dijo: “Si las palabras de mando no son claras y distintivas, y por tanto las órdenes no son bien comprendidas, en este caso, el general tiene la culpa.”

La práctica comenzó nuevamente, y esta vez Sun Tzu dio la orden: “¡A la izquierda!”, con lo cual las chicas una vez más estallaron en carcajadas. Sun Tzu continuó: “Si las palabras de mando no son claras y distintivas, y por tanto las órdenes no son bien comprendidas, en este caso, el general tiene la culpa, pero si sus órdenes son claras y distintivas, los oficiales las escuchan y los soldados desobedecen, en este caso, es la culpa de sus oficiales.”

Y diciendo esto, ordenó que las dos líderes de los dos batallones fueran ejecutadas. Cuando el Rey vio que sus concubinas favoritas estaban a punto de ser ejecutadas, se alarmó mucho y rápidamente envió el siguiente mensaje a Sun Tzu: “Ahora estamos muy satisfechos con nuestros generales y su capacidad de manejar las tropas, pero si ejecutamos las dos concubinas, nuestra comida y bebida se volverán agrias. Es nuestro deseo que no sean decapitadas”. Ante esto Sun Tzu dijo: “Habiendo una vez recibido de Su Majestad la comisión de ser el general de sus fuerzas, y actuando en calidad de tal, hay ciertos comandos de Su Majestad que no puedo aceptar.”

Inmediatamente las dos líderes fueron decapitadas, en seguida se mandó a instalar dos nuevos líderes en su lugar. Una vez hecho esto el tambor sonó listo para las órdenes, las cuales se volvieron dar en el mismo tono, pero esta vez las chicas pasaron por todas los comandos; girando a la derecha o a la izquierda, adelante o hacia atrás girando, de rodillas o de pie, con perfecta exactitud y precisión, sin atreverse a pronunciar un sonido. Entonces Sun Tzu envió un mensajero al rey diciendo: “Sus soldados, Señor, son ahora correctamente obedientes y disciplinados y listos para la inspección de su majestad. Ellos están a su entera disposición, aun cuando les diga que pasen por fuego y agua, no lo van a desobedecer.”

El rey respondió: “Que nuestro general cese su labor y regrese el campamento con nosotros. Tampoco tenemos ningún deseo de bajar e inspeccionar las tropas.”

Entonces Sun Tzu dijo: “El rey sólo es amante de las palabras, y no de traducirlas en hechos.”

Después de eso Ho Lu pensó y se dio cuenta que Sun Tzu era quien en verdad sabía cómo manejar un ejército, y finalmente lo nombró general.

En el oeste, derrotó a los Estados de Ch’u y se abrió paso en Ching, la capital. Al norte se impuso en todos los Estados y se extendió su fama en el extranjero y entre los demás príncipes feudales. Y Sun Tzu compartió el poder con el rey.