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Boabom, en las palabras de un estudiante

Boabom
Conocí un arte antiquísimo proveniente del Himalaya
que para mi fue todo una novedad,
no había escuchado nada antes sobre él.
Me permitió hacer posible el sueño
de volver tabla rasa la mente,
dejarla en blanco, como lo era esta página
antes de comenzar a escribir.
Renacer al respirar, inhalar y exhalar con
gran fuerza, con gran avidez como si el aire
fuera un tesoro el cual está a punto de agotarse.
En la práctica nos volvemos consciente de la importancia
vital de este elemento para nuestras vidas y
nos volvemos livianos de espíritu.
Volver a ser niños que saltan felices,
despojados de preocupaciones, afuera colgadas
quedaron nuestras mochilas y nuestros abrigos,
acá solo serían un estorbo que entorpecería
nuestro cuerpo y alma.
Este arte nos dice:
‘Es posible zafarnos de nuestras ataduras cotidianas’.
A veces imaginamos ser felinos
con sus instintos afiladísimos y sagaces,
otras un Mantis Religiosa
con sus movimientos gráciles y retráctiles.
Inmediatamente ante el primer contacto con esta
practica intuimos una conexión con lo ancestral,
pero no podemos adivinar cuántas
raíces de lo profundo de la tierra
forman, le dan sustento y alimento a este árbol
para que siga creciendo
y ramificándose…”
Cristian (Boabom Sur)